sábado, 24 de enero de 2009

B087- La Unión Cívica Radical. 2da Parte

Boletín de fecha 14 de marzo de 2007

El primer gobierno de Yrigoyen.

En octubre de 1916 asumió el primer gobierno radical. Hipólito Yrigoyen en su mensaje al acceder a la presidencia, expresó:”Se muy bien que no soy un gobernante común, porque no hay poder humano que me hubiera persuadido a asumir tal posición. ... al asumir este mandato, he contraído una nueva obligación que es la de reconstruir la moral, política y administrativa de la República”. De inmediato intervino las provincias en las cuales se mantenían aún en vigencia los gobiernos de la época anterior, decisión intervensionista que fue muy criticada desde la oposición .

Si bien el programa general de la UCR consistía en mejorar el standard de vida de las clases medias y bajas, no hubo un replanteo económico-social que pudiese alterar la relación de fuerzas entre empresarios y trabajadores. Durante este primer gobierno tuvo que soportar frecuentes movimientos huelguísticos y sociales, secuela del malestar provocado por las consecuencias de la primera guerra mundial.

En 1917, 136.000 trabajadores fueron a la huelga; en 1919 la cifra subió a más de 300.000. El 70% de los huelguistas pertenecía al sector de los transportes a diferencia de los movimientos de la primera década del siglo, que en su mayoría se daba en pequeñas empresas y que no tenían mayor trascendencia pública, éstas provocaban serios trastornos a la población y desprestigiaban al gobierno.

Fue así como, en el momento en que las discrepancias entre el gobierno y los sectores opositores, llegaban a su culminación, ocurrieron en la Capital Federal, entre el 6 y el 13 de enero de 1919, los acontecimientos de la Semana Trágica. Los 2.500 trabajadores de los talleres metalúrgicos Vasena habían reclamado a sus patrones y éstos habían respondido con la negativa. El día 7 cayeron las primeras víctimas; la huelga se extendió y recibió el apoyo de las distintas entidades obreras, transformándose por sus características en una “huelga revolucionaria”. La acción policial, motivada por la muerte de un suboficial, produjo cuatro muertos y unos cuarenta heridos. El día 9 hubo un asalto de los huelguistas contra los talleres Vasena repelido por la policía que dejó un saldo de más de cuarenta muertos; hubo también intentos de quemar iglesias y saquear armerías.

Finalmente, el presidente Yrigoyen, desbordado por los acontecimientos, ordenó al general Luis Dellepiane, comandante de la División con asiento en Campo de Mayo, el control de la ciudad. Las dos centrales obreras, la anarquista y la socialista, proclamaron para el día 10 la huelga general. El Ejército con el control de la Policía, fue restituyendo la situación de seguridad la que se completó al cabo de tres días y que dejó un saldo de muertos y heridos muy elevado.

En 1920 hubo una nueva y prolongada huelga del gremio de los marítimos que fracasó, pero que entorpeció el movimiento de la lana de la Patagonia al que se sumó también la falta de compradores por la finalización de la guerra. Los grandes stocks sin comercializar que se acumularon, dieron origen a una gran crisis que abarcó y se abatió sobre los estancieros, los comerciantes y sobre todo, los peones patagónicos que vivían y trabajaban en condiciones extremadamente difíciles. Como resultado comenzaron a manifestarse los primeros indicios de malestar en la zona sur que luego desembocarían en uno de los hechos violentos y trágicos más significativos de nuestra historia del siglo XX.

Los dirigentes anarquistas de Río Gallegos iniciaron el conflicto y los peones rurales empezaron a manifestarse en el invierno de 1920. A fines de ese año y comienzos de 1921 se generalizó la huelga en el territorio de Santa Cruz; mientras algunos grupos ocuparon estancias y tomaron rehenes, pero sin producir muertes. Por las denuncias formuladas por la Sociedad Rural local y la información difundida por los medios periodísticos de Buenos Aires, el Presidente Yrigoyen ordenó el envío de efectivos del Ejército pertenecientes al Regimiento 10 de Caballería a las órdenes del teniente coronel Héctor B. Varela. (Ante la confusa información que se recibía, el presidente había optado por un hombre que contaba con antecedentes radicales) y a quien, en febrero de 1921, antes de partir, concedió una audiencia junto a su ayudante. Respecto a las órdenes impartidas, la misma fuente consigna que Yrigoyen tan sólo dijo: “ Vaya, teniente coronel, vea bien lo que ocurre y cumpla con su deber” .

El teniente coronel Varela logró que las partes en conflicto llegaran a un entendimiento que reconocía la mayor parte de los pedidos de los huelguistas y regresó a Buenos Aires, pero a fines de 1921 el conflicto volvió a estallar. Los huelguistas agregaron a su protesta una mayor violencia y comenzaron a cometer desmanes, convencidos por sus dirigentes, que sus patrones no cumplirían lo prometido.

Nuevamente destacado al Sur por orden presidencial, el teniente coronel Varela tomó conocimiento personal de los actos de vandalismo y crímenes cometidos por los activistas, entre los que se destacaban dirigentes anarquistas extranjeros y grupos chilenos (incluso militares) y consideró que los huelguistas habían traicionado el pacto de año anterior. En santa Cruz procedió a reprimir a los sediciosos y fusiló a sus cabecillas, mientras varios de ellos escapaban a Chile.

Finalizado así el conflicto, los anarquistas juraron venganza y, casi dos años después, a principio de 1923, el ascendido a coronel Varela fue asesinado por un anarquista alemán. Éste, detenido en la cárcel de encausados de Villa Devoto, fue muerto a su vez por un miembro de la Liga Patriótica mientras esperaba su condena en su interior. (Fuente parcial: Suplemento N° 70 del diario La Nación, año 2006)

Respecto a la economía el gobierno radical, de pensamiento “estatista”, trató que el Estado asumiera el control de los servicios públicos, de algunos medios de transporte masivos y de las reservas minerales fundamentales, aunque sin proponer nunca la nacionalización de las industrias. La filosofía adoptada podría resumirse así: “El Estado debe adquirir una posición preponderante en las actividades industriales de la Nación, de forma tal que pueda responder a los servicios públicos”. En 1922, se fundó a instancias del general Mosconi , Yacimientos Petrolíferos Fiscales.( YPF).

En el campo de la educación algunas fuentes indican el aumento positivo de la escolaridad primaria en casi un 50 por ciento, pero debemos marcar el gran error producido en el nivel universitario con la puesta en marcha de “la Reforma Universitaria de 1918” que dio origen a la aparición de un gobierno compartido en las altas casas de estudio lo que inició la politización de las universidades. Ello fue una gran victoria de las corrientes marxistas de la época y se constituyó en el comienzo de la decadencia de la excelencia en la educación universitaria en nuestra república, que en esa época, era uno de los 10 (diez) primeros países del planeta .

En el campo de la política internacional, se siguió una línea de neutralidad con respecto a las partes en lucha durante la “Primera Guerra Mundial” (1914-1918) y de crítica al Tratado de Versailles.

Alvear, segundo Presidente radical.

De la mano de Hipólito Yrigoyen, Marcelo T. de Alvear fue el candidato para la presidencia en la fórmula radical que se votaría en 1922 y que obtendría la mayoría con 458.500 votos.
Alvear había sido un conspicuo miembro del partido Radical desde la revolución de 1890. Provenía de una familia de la aristocracia porteña con gran conocimiento del mundo exterior, en especial de Europa, donde pasó varios años de su vida.

No bien asumió el gobierno, se rodeó de ministros “antiyrigoyenistas” y esa actitud consistió en toda una toma de posición ya que el “delfín” no sería influíble como lo había intuido, quizá, su antecesor. En 1923, todos los legisladores de la UCR estaban alineados, detrás de Yrigoyen o detrás de Alvear. Así fue como comenzaron dentro del partido las primeras divisiones importantes que marcaban distintas concepciones políticas e ideológicas .

El gobierno de Alvear siguió propiciando el desarrollo de una legislación laboral favorable a los trabajadores. Incentivó un aumento en el valor de la tierra y los salarios superaron ampliamente a los precios, motivo por el cual el nivel de las clases medias y proletarias fue aceptable.
Sin lugar a dudas este período de gobierno radical fue el más exitoso y reconocido, en tanto constituyó una época de paz y progreso. Alvear personificó a la corriente “antipersonalista que se oponía al liderazgo único de Yrigoyen y difería con el concepto intervencionista del Estado que el caudillo propiciaba en el plano político-económico.

2da presidencia de Hipólito Yrigoyen.

Yrigoyen asumió su segundo mandato como presidente en 1928, con 76 años y mentalmente disminuido. Su aislamiento, la oposición de los partidos conservador y del socialista, así como los efectos de la crisis mundial, impidieron que cumpliera con su programa de gobierno, aumentando la desocupación y los problemas económicos financieros.( los empleados públicos estuvieron 7 meses sin cobrar). La idea del golpe comenzó en 1929 a flotar en el ambiente, tanto los conservadores, los antipersonalistas como los socialistas comenzaron a ver en un gobierno de facto la única salida posible.

“Se creó deliberadamente una atmósfera proclive al derrocamiento de Irigoyen” ( suplemento Nro 75 del diario La Nación . Año 2006), avalado por groseros actos de corrupción que precipitaron el descrédito de su sector ( “personalistas”) en el partido. La renuncia de su vicepresidente Martínez y la falta de capacidad para cumplir con su responsabilidad, facilitaron la ruptura del orden constitucional que no fue resistida por nadie.

El general ( R ) José Félix Uriburu el 6 de septiembre de 1930, al frente de los cadetes del Colegio Militar de la Nación, en una marcha hasta la Casa de Gobierno, con la neutralidad de la Marina y el apoyo y vítores de las “Fuerzas vivas” y de la población, depuso al presidente Yrigoyen y dos días después prestó juramento como “Presidente” frente a una multitud congregada en la Plaza de Mayo. Era el primer golpe de Estado militar desde la Organización Nacional. Esa asunción fue convalidada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación de la época y con ello todas las leyes que dictara el gobierno de facto.

Continuación de la actividad política.

Los gobiernos que se sucedieron, luego de ese 8 de septiembre de 1930, tuvieron una suerte de vaivenes en el ejercicio de las actividades políticas, con alianzas que fueron propias de los enfrentamientos o intereses comunes y donde la Unión Cívica Radical tuvo un papel preponderante. El Dr. Arturo Frondizi expresa en su libro “ La Nación y sus Fuerzas Armadas” (Ed. Círculo Militar 1992, Cap.VI, página 71) que:... “durante los gobiernos de Uriburu y Justo, se produjeron conspiraciones militares en la Capital Federal y en distintas provincias, en las que tuvieron activa participación oficiales vinculados con el radicalismo como el General Toranzo, los Coroneles Atilio Cattaneo, Francisco Bosch y Gregorio Pomar, entre otros.”

Las elecciones de 1938 permitieron el acceso al poder nuevamente a la UCR. Fue electo presidente el Dr. Roberto M. Ortiz, quien no finalizó su mandato por enfermedad. Lo sucedió su vicepresidente el Dr. Ramón Castillo, quien no completó su mandato debido al golpe militar del 4 de junio de 1943, instigado por el GOU (Grupo Unido de Oficiales) cuyo secretario era entonces el coronel J. D. Perón.

Posteriormente, vemos al Partido Radical, en la oposición durante los dos primeros gobiernos de Perón, como así también su intensa actividad desarrollada, conjuntamente con distintos sectores de las Fuerzas Armadas, para su derrocamiento en 1955. Su participación en la “Revolución Libertadora” le permitió tener cargos en el gobierno e integrar la Junta Consultiva de aquel entonces.( Boletín Nro 04)

Luego de ese período y, para las elecciones del año 1958, la UCR había sufrido una nueva escisión. El año anterior se había formado, la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) que lideraba el Dr. Arturo Frondizi quien triunfó en esas elecciones luego de un acuerdo con Perón al conseguir el voto del peronismo proscripto. Este presidente a pesar de sus importantes desarrollos económicos, al no poder cumplir con lo pactado tuvo gran oposición de los gremios y los proscriptos políticos peronistas, al mismo tiempo que tuvo inconvenientes con el sector militar que le hizo una innumerable cantidad de planteos. Tampoco tuvo apoyo de sus propio ex correligionarios que se encontraban nucleados en torno a la figura de Ricardo Balbín quien había constituído la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP ).

La gestión de Frondizi fue particularmente sacudida por huelgas revolucionarias y acciones de atentados con explosivos dirigidas por John Williams Cooke desde Cuba, hecho agravado con la aparición de la primera “guerrilla” en Tucumán – Uturuncos – neutralizados por la detección y represión del gobierno.

Con el correr de los años, la UCRP pasó a ser la legítima continuadora del viejo partido (UCR) , ya sin aditamentos, mientras que la UCRI desaparecía para dar lugar al Movimiento de Integración y Desarrollo ( MID ) con la conducción de Frondizi y Rogelio Frigerio y el Partido Intransigente,( P I ) con la conducción del ex gobernador por la UCRI en la Provincia de Bs. As., Oscar Alende.

Producido el derrocamiento de Frondizi en 1962 por las Fuerzas Armadas,( Boletín Nro 4) durante el interregno de José María Guido, se prepararon las elecciones de 1963. En la lucha interna del radicalismo se impuso la corriente negociadora del interior, constituyendo una fórmula presidencial de la UCRP con dos tradicionales dirigentes del partido: Arturo Umberto Illia de Córdoba y Carlos H. Perette de Entre Ríos

Este binomio radical ganó las elecciones con un reducido caudal de votos ( 25% ) debido a la proscripción del justicialismo y al veto militar que sufriera el “Frente Nacional”, (que estaban organizando peronistas, demócratas cristianos y conservadores populares) y asumió el 12 de octubre de 1963.

A esta situación de debilidad política , se sumó un plan de lucha con atentados con explosivos, toma de fábrica con rehenes, etc, organizado por la CGT y un grupo llamado “peronismo revolucionario” con integrantes influidos por el castrismo e instruidos en Cuba. También debemos consignar que el presidente Illia tuvo que asumir una acción frontal y decidida contra el “Ejército Guerrillero del Pueblo” que con mandos cubanos y la idea de preparar el terreno para la venida del “Che Guevara”, había instalado campamentos en el NO Argentino. (ver Boletín Nro 5)

FIN DEL BOLETÍN Nro 87.-

B086- La Unión Cívica Radical 1ra Parte

Boletín de fecha 07 de marzo de 2007

Breve historia del partido de la UCR.

La existencia de la Unión Cívica Radical, constituye una muy importante parte de la historia política de nuestro país. Su nacimiento y evolución marcaron hitos trascendentes, por cuanto su acción y participación, tanto como gobierno u oposición, siempre estuvieron presentes en los más importantes hechos de la vida de la República. del siglo XX.

A fines del siglo XIX, luego de un acto espontáneo y multitudinario en el denominado “Jardín Florida” ubicado en la intersección de las calles Florida y Paraguay de Buenos Aires, se creó la “Unión Cívica de la Juventud”, sobre la base de las ideas que expusieran las personalidades más importantes de las fuerzas opositoras al gobierno del Dr. Miguel Juárez Celman. Entre sus oradores estuvieron Aristóbulo del Valle, José Manuel Estrada , Vicente Fidel López y Leandro N. Alem. Posteriormente, esa agrupación política, abandonando el aditamento “de la juventud”, se organizó en todos los distritos de la Capital y en algunos pueblos bonaerenses.

Al decir del Dr. Arturo Frondizi: ... “muchas fuerzas opositoras se estaban gestando en el trasfondo de la opinión pública: católicos resentidos por la aprobación de leyes liberales; mitristas cansados de su largo ayuno político; gente que había perdido su fortuna en las especulaciones bursátiles; patriotas a quienes repugnaba el estilo despótico, centralista y antipopular del gobierno”.(“La Nación Argentina y sus Fuerzas Armadas” Ed, Militar 1992)

Luego del encuentro político que se llevó a cabo el 13 de Abril de 1890 en “El Frontón”, la“ Unión Cívica” nombró su primera Junta Ejecutiva integrada con personalidades muy representativas de la época. Finalmente se resolvió que sólo quedaba “el camino de las armas” y que el movimiento revolucionario debía ser “totalmente civil y basarse en comandos populares”. No obstante ello, conocedores que dentro del Ejército ya tenía existencia un grupo militar que conspiraba, Alem y A. Del Valle los entrevistaron y pactaron con ellos.

Finalmente, el 26 de julio de 1890, un grupo de civiles encabezados por Leandro Alem se hizo presente en el Parque de Artillería, tomando posesión de éste. El jefe militar del movimiento revolucionario era el general Manuel Campos, pero no alcanzó a actuar durante la revuelta en razón de su detención ocho días antes de que estallaran los enfrentamientos, debido a que el presidente Dr. Juárez Celman y su Ministro de Guerra ( el general Roca ) tuvieron conocimiento anticipado.

El alzamiento se desarrolló entre intrigas e infructuosas tratativas de todo tipo. Iniciados los hechos, todo lo hicieron desorganizadamente; sus jefes civiles eran improvisados. Se produjeron unos tres días de combates en los alrededores del “Parque”, extendiéndose también a otras zonas de Buenos Aires. Finalmente el intento revolucionario apoyado por la Unión Cívica fracasó.

Con ese fracaso la Unión Cívica se escindió en dos partes. El sector que no aceptó el pacto con el gobierno se llamó “Principista”, aunque sus opositores lo denominaban “Radical”. Con el tiempo este nombre prevaleció y con ello nació la Unión Cívica Radical. Sus dirigentes más importantes fueron: Leandro Alem, Hipólito Yrigoyen, Marcelo T. de Alvear, Bernardo de Irigoyen, Juan B. Justo y Lisandro de la Torre, entre otros.

Los militares comprometidos con la acción revolucionaria, aunque algunos no llegaran a actuar, habían sido los generales Manuel Campos y Domingo Viejobueno junto con los coroneles M. Espina y Martín Irigoyen además de varios oficiales de menor rango. Un sector de la Marina de Guerra, también había aportado buques y cañoneras.
Aunque la llamada “Revolución del Parque” fracasó como tal, arrastró en su acción al ya debilitado presidente Juárez Celman, que renunció el 4 de agosto de 1890. Le sucedió su vicepresidente, el Dr Carlos Pellegrini.-

Las revoluciones radicales. Su actitud revolucionaria.

La Revolución del Parque instauró una nueva modalidad en la vida política que caracterizó al Partido Radical desde entonces ya que abrió un período de tumultos que se sucedieron en todo el país. El radicalismo se convirtió en una fuerza cuestionadora de la legitimidad de los gobiernos, considerándose con derecho a alzarse revolucionariamente en nombre del pueblo. En 1893 el partido de Alem impulsó, con diversos resultados, levantamientos en distintos lugares. Fue el pico más alto de esta oleada, y sirvió para que el radicalismo no solamente definiera sus cauces, sino también para que dos principales figuras, Alem e H. Irigoyen, se convirtieran, por mucho tiempo, en los líderes de ese partido cuyas banderas serían la abstención eleccionaria y la intransigencia. (Fuente: Suplemento N° 65 del diario La Nación , año 2006).

Como expresamos, 1893 fue el pico más alto de los movimientos revolucionarios. Así fue como el 29 y 30 de julio de ese año, estallaron ocho revoluciones en diferentes provincias del país. A excepción de la provincia de Bs. As., donde Hipólito Yrigoyen logró el derrocamiento del gobernador, el resto de los intentos fueron derrotados por las fuerzas gubernamentales.

En septiembre de 1893 la revolución de Leandro Alem en Santa Fe fue vencida por las fuerzas desplazadas al mando del general Roca y los principales promotores fueron detenidos en buques y luego deportados a Montevideo.

Caído Juárez Celman, Leandro N. Alem, creador de la Unión Cívica de la Juventud y considerado el padre de la Unión Cívica Radical, había sido electo senador nacional. Se había opuesto a la política oficial y organizado, desde su puesto y su partido, sublevaciones provinciales, hasta que el 1° de julio de 1896, a consecuencia de desavenencias internas y de sus continuos fracasos , se suicidó..

Hacia fines del siglo XIX, la modernización económica y la inmigración masiva modificaron la sociedad argentina. El “desierto” empezó a convertirse en la “pampa pródiga” y, la “ gran aldea”, en una ciudad con las características y los problemas de las otras grandes metrópolis del mundo. Ciudades como Buenos Aires y Rosario, y aun otras más pequeñas, como Córdoba, empezaron a contar con un mundo nuevo: el mundo del trabajo asalariado.

En ellas, como en ninguna otra parte, hubo una concentración tal de trabajadores que, naturalmente, se iniciaron las respuestas organizadas a los conflictos que ocasionaba la necesidad de satisfacer sus demandas. (Fuente: Suplemento N° 67 del diario La Nación, año 2006). De igual manera en las zonas rurales, los agricultores reemplazaron su modalidad habitual de individualismo, aislamiento y desconfianza, por la acción colectiva y la integración a una organización. Todo ello por la influencia de los inmigrantes arribados a ese ámbito, dando origen a algunos nucleamientos cooperativos.

Antes de ser gobierno, y a pesar de encontrarse teóricamente organizada a escala nacional la UCR poseía muy limitada fuerza fuera de Buenos Aires. Derrotada en todos sus intentos revolucionarios también fue perdiendo a figuras como Juan B. Justo, fundador más tarde del Partido Socialista, y Bernardo de Irigoyen, como producto de una nueva división y enfrentamiento con Hipólito Yrigoyen, cuya línea lideraba el partido con manifiesta actitud abstencionista e intransigente. Desde 1897 a 1904, la Unión Cívica Radical prácticamente desapareció como partido, casi durante siete años, oportunidad ésta en que también se alejó de la estructura partidaria Lisandro de la Torre.

Luego de estos hechos, el Comité Nacional del Partido Radical que había permanecido inactivo siete años, se reunió por primera vez, luego de ese parate, el 26 de febrero de 1904 con el “principal propósito” de indicar que la U.C.R. estaba nuevamente en la actividad política opositora y revolucionaria.

Prácticamente un año después, estallaron en 1905 revueltas simultáneas en Buenos Aires, Bahía Blanca, Santa Fe, Mendoza y Córdoba. La rápida acción de gobierno en el control de Buenos Aires logró evitar los planes previstos. De igual forma se impidió la toma de un arsenal en la provincia de Bs. As. y consecuentemente, la revuelta fue sofocada.

El Protagonismo de H. Irigoyen.

En 1909, todavía negándose a concurrir a las urnas y defendiéndose al mismo tiempo de los ataques de quienes argumentaban que el radicalismo carecía de programa, Yrigoyen escribía que:... “la Unión Cívica Radical no necesitaba una plataforma electoral porque no era un partido político sino la Nación misma”.

Yrigoyen, al año siguiente seguía expresando que la determinación de “no participar en el gobierno con el grupo que liderada era inmutable” hasta que hubieran elecciones garantizadas por una reforma electoral.

Esta se produjo , a través de la llamada Ley Sáenz Peña, aprobada en febrero de 1912 . En ella se establecía el empadronamiento permanente, el voto masculino (secreto, obligatorio y universal) y el sistema de lista incompleta por la cual se garantizaba a la primera minoría la participación en el gobierno.

A pesar de las reservas que seguían manifestando Yrigoyen y sus seguidores, el partido concurrió a elecciones en el mismo año y ganó en la Capital y Santa Fe. Ante esos resultados depuso su actitud abstencionista, razón por la cual se presentó a elecciones presidenciales en 1916 con la fórmula Hipólito Yrigoyen-Pelagio Luna obteniendo, ellos solos, más votos que la suma de todos los conseguidos por sus tres oponentes juntos.

FIN DEL BOLETÍN 86.-

B085- Consideraciones al período 1955-1983

Boletín de fecha 19 de diciembre de 2006

Los que relatamos estos boletines sobre la guerra interna de las décadas del 60 y 70 sobre la base de libros, documentos de los actores de la misma, diarios, revistas y testimonios de lo sucedido, con la denominación “LA GENERACIÓN QUE VIVIÓ LOS HORRORES DE ESA GUERRA”, decidimos iniciar el relato histórico a partir de 1955, por entender que los sucesos políticos de ese año y siguientes, que tuvieron como actor principal a Juan Domingo Perón, sumados a la revolución cubana de 1959, y otros factores mundiales vigentes, tenían íntimamente que ver con la tragedia que se desató poco a poco en nuestro país, alcanzando su mayor virulencia en los años 1974 y 1975.

Al comprobar que la población en general, y en especial los menores de 40 años, desconocían los acontecimientos tal como sucedieron y que estaban intencionalmente mal informados , o mejor dicho “desinformados , debido a la gran difusión de datos falsos, tergiversados o incompletos, decidimos, como lo expresamos en el Boletín Nro 1, abocarnos a la tarea de cubrir esa falencia de información utilizando este medio de fácil acceso para los lectores.

No es casual la fecha de inicio de los relatos, ni tampoco estas consideraciones al final del último gobierno de facto, que enmarca básicamente el desarrollo y el término del conflicto armado – la guerra- ( excepto un episodio posterior en La Tablada). Entendemos que temporalmente existen dos partes que consideramos distintas teniendo en cuenta la estrategia usada por quienes atacaron al Estado argentino tratando de cambiar la forma republicana por una dictadura marxista-leninista, al estilo cubano:

Una “1ra Etapa” del desarrollo y fracaso de la vía armada. ( Desarrollada en los boletines difundidos) y una “2da Etapa” a tratar, (a partir del gobierno del doctor Raúl R. Alfonsín), donde continuarán y se acrecentarán las secuelas del conflicto armado, mientras los ideólogos y ejecutores de la vía armada para tomar el poder, ante el fracaso militar, variarán su estrategia manteniendo el objetivo de tomar el poder, aprovechando las debilidades del sistema político argentino y sus fracasos económicos.

En esta primera etapa recorrida, nos hemos dedicado preferentemente a informar sobre el pensamiento, los objetivos, la preparación y las acciones terroristas cometidas por los revolucionarios (guerrilleros y partisanos). Esto fue así por cuanto las operaciones de las Fuerzas Armadas de ese período ya han sido expuestas sobradamente en más de cien libros, revistas, folletos, videos y películas editadas por ex terroristas subversivos y sus simpatizantes, y difundidos por las Organizaciones No Gubernamentales de Derechos Humanos (ONG-DDHH) “unidireccionales”, así como por los medios de comunicación social, que contribuyen a la desinformación. (MCS).

Todos ellos han mostrado su intencionada visión de los hechos históricos con omisiones fundamentales, alteraciones o tergiversaciones sistemáticas, que alimentaron una descomunal e ininterrumpida campaña de acción psicológica destinada a denigrar a nuestras Fuerzas Armadas, denunciándolas por crímenes de toda naturaleza y básicamente asignándoles la responsabilidad de haber iniciado ese conflicto armado, cuando , como hemos visto, ocurrió exactamente lo contrario.

Esta campaña de acusaciones, por su intensidad y duración, se ha instalado en la conciencia colectiva de nuestra sociedad como “verdad revelada” o “pensamiento único” y ha facilitado a funcionarios políticos, jueces y abogados de las ONG que lucran con grandes sumas de dinero obtenidas , consumar una persecución de los cuadros militares que llega hasta nuestros días, 30 años después de la guerra fratricida.

En el desarrollo de nuestro trabajo creímos necesario enmarcar cronológicamente el relato de la actividad terrorista en la situación política que se vivía , a efectos de dar a conocer o recordar situaciones y acontecimientos que se fueron produciendo en nuestro país, a partir de la decisión adoptada por las organizaciones subversivas terroristas, de sistematizar y profundizar el ataque a las instituciones del Estado nacional mediante la “Guerra Revolucionaria Prolongada”.

Debemos remarcar que esta concepción de la guerra revolucionaria local maduró y se desarrolló sobre la base de condiciones particulares que se dieron en el orden mundial, regional y local, que indujeron y facilitaron ese proyecto de intento de conquista del poder por las armas.

También fue necesario referirse una vez más al papel de Cuba, de Fidel Castro y del partido comunista cubano, que fueron probadamente los mentores ideológicos y los que adiestraron y apoyaron a todos los movimientos revolucionarios latinoamericanos de la época, actuando como herramienta de la URSS.

“LA TRICONTINENTAL” (Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América latina) realizada el 3 de enero de 1966, fue el inicio del planeamiento para llevar a toda América latina, y en especial a nuestro país, el conflicto URSS-EEUU, bajo la forma del desarrollo de una guerra revolucionaria. Al año siguiente, la “OLAS” ( Organización Latinoamericana de Solidaridad), impulsó la creación y luego coordinó todos los movimientos armados marxistas latinoamericanos.

Esa agresión estuvo disfrazada de motivaciones nacionales adaptadas para cada país en particular. Así aparecieron los slogans contra “el imperialismo capitalista, el FMI, la explotación de los obreros, las dictaduras militares” o por “el regreso de Perón”, etc. En la Argentina ese argumento falaz duró sólo hasta 1973 en que asumió un gobierno constitucional. A partir de allí las exigencias y slogans cambiaron por “profundizar la democracia”, “el gobierno en manos del pueblo” “cogestión obrera y popular” etc., mientras continuaban las diatribas contra el “imperialismo yanki”. Además persistieron en sus ataques contra ese gobierno e instituciones y en el desarrollo de sus organizaciones, las que tuvieron su mayor expansión en el año 1975, durante el gobierno constitucional de la señora de Perón.

En ese mismo gobierno constitucional fue cuando se adoptó la crucial decisión de emplear el poder militar ( decretos del 5 de febrero y del 6 de octubre de 1.975) y convertir ese “enfrentamiento en crecimiento” en una “guerra oficial”, para evitar el riesgo de caer en una situación prerrevolucionaria incontrolable, objetivo intermedio que buscaban y declaraban las fuerzas revolucionarias armadas para consumar el asalto al poder.

A partir de marzo de 1976 y con las Fuerzas Armadas con la suma del poder político, la situación de crecimiento sostenido de las organizaciones subversivas armadas terroristas comenzó a revertirse en forma notoria.

Producida la derrota incuestionable, los ideólogos, los dirigentes y abogados militantes de izquierda y las organizaciones de derechos humanos, muchas de ellas creadas por los mismos terroristas, volcaron todo su esfuerzo y creatividad en dos acciones básicas: la de infiltrarse en los partidos gobernantes y la de desinformar a la población (sobre todo a la juventud) de lo que verdaderamente sucedió en nuestro país. Usaron para ello su gran capacidad en el ámbito de la comunicación, tanto en el país como en el exterior y el apoyo brindado por gobiernos y organismos de ideologías izquierdistas.

Reiteramos que la agresión desarrollada contra las instituciones y la sociedad argentina - mostrada parcialmente en esta serie de boletines - no fue ni es presentada actualmente con objetividad por los medios de comunicación social, razón por la que se está distorsionando la historia reciente, al desinformar a la población presentando los hechos en forma parcializada, incompleta, fuera de contexto o, lo que es peor, mintiendo e instalando en la psiquis colectiva versiones que no se ajustan a la verdad.

Han pasado más dos décadas desde que finalizó la “Guerra Revolucionaria” implantada en la Argentina bajo la forma de estructuras políticas armadas que aplicaban el terrorismo en forma sistemática. También han transcurrido dieciséis años del último e incomprensible ataque al Regimiento 3 de Infantería de La Tablada durante el gobierno del Dr. Raúl Alfonsín, quien identificara a sus autores como “elementos irregulares de filiación ultra izquierdista” ( al mando del indultado terrorista Gorriarán Merlo, quien hasta su reciente muerte estuvo al frente de un partido político creado por él , demostró categóricamente no creer en las bondades de la democracia aunque sí gustó de utilizarla cuando convino a sus fines).

Deberíamos suponer entonces que, transcurrido ese tiempo, esos hechos relatados pertenecen a la historia y que como tal, lo principal a rescatar, son las enseñanzas que nos dejaron para que los argentinos no nos volvamos a equivocar. Que todos los actores - por acción o por omisión - políticos, militares, industriales, gremialistas, religiosos, periodistas, educadores, educandos, escritores, ideólogos, etc., ya habrían efectuado su autocrítica con la mirada puesta en la necesidad de la superación de tragedias pasadas que nos permitan llegar a una paz social entre los argentinos.

El Protocolo II, adicional a los convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional, que encuadra el conflicto argentino, cita en su “Título II”, “Artículo 6” Apartado Nro 5, lo siguiente: “A la cesación de las hostilidades, las autoridades en el poder procurarán conceder la amnistía más amplia posible a las personas que hayan tomado parte en el conflicto armado o que se encuentren privadas de su libertad, internadas o detenidas por motivos relacionados con el conflicto armado”.

Pese a tan clara exhortación, la mayoría de nuestros dirigentes políticos ha hecho caso omiso de las recomendaciones de este Tratado Internacional aprobado en 1977 e incorporado a nuestra legislación por Ley Nro 23.379 sancionada por Alfonsín y publicada dos años tarde, en octubre de 1986.

Como consta en nuestro Boletín Nro 81, el gobierno de facto dictó la “Ley de Pacificación Nacional” y su complementaria la “Ley de de Indemnizaciones” (ver Boletín Nro 83) con el espíritu de una amnistía general y amplia, basada sobre la experiencia internacional trasuntada en el ya referido Protocolo II, , que fueron derogadas por el gobierno de Alfonsín. Ese Presidente y su gobierno, por razones ideológicas, se negaron posteriormente a dictar esa amnistía amplia que requería la pacificación nacional. Por ello hoy nos encuentra 30 años después, con las instituciones armadas imputadas en soledad por lo sucedido, los terroristas de ayer formando parte de las instituciones que quisieron destruir , una gran indisciplina social, la pobreza extendida a casi el 50% de la población y la Defensa Nacional resentida seriamente.

Por esa omisión de la experiencia mundial y por la exacerbación de odios y rencores del sector de los revolucionarios que atacaron a las instituciones, no han podido cicatrizar las heridas producidas por la guerra pese a los años transcurridos y , por el contrario, se han reiniciado y profundizado los sentimientos de venganza y persecución contra las instituciones armadas y sus miembros que sólo cumplieron las órdenes del poder político.( La Directiva Estratégica Militar 1/75 impartida por el Consejo de Defensa Nacional, presidido por el Ministro de Defensa, decía: “MISIÓN: Ejecutar la ofensiva contra la subversión en todo el ámbito del territorio nacional para detectar y aniquilar las organizaciones subversivas a fin preservar el orden y la seguridad de los bienes, las personas y el Estado”. Y el Art 6.B.3. taxativamente mandaba : “Aniquilar los elementos constitutivos de las organizaciones subversivas a través de una presión constante sobre ellas”). La actitud denominada “subversiva” fue calificada jurídicamente como “delito de sedición” en los considerandos del Decreto Nro 2.452 del 12 de noviembre de 1975.

Nosotros, la generación que vivió esta guerra sin desearla, pensamos que no es sobre las recriminaciones de los sufrimientos mutuamente inferidos y provocados como se ha de construir la unión nacional, sino sobre la voluntad sincera de una verdadera pacificación, dejando de lado el resentimiento y los deseos de venganza de aquellos cuya alma está y siempre estuvo, preñada de odio y rencor. Nuestro país ya ha tenido muchos muertos y heridos en esa lucha fratricida. Su memoria nos obliga a mirar adelante pensando en las presentes y futuras generaciones.

FIN DEL BOLETÍN Nro 85.-

B084- Asume Alfonsín

Boletín de fecha 14 de diciembre de 2006

Designaciones y nombramientos.

En los días precedentes a la asunción de su cargo, el Dr Alfonsín designó los ministros que lo secundarían en sus funciones ( El último acto legislativo del gobierno de facto del general Bignone – Ley 23.023- había sido modificar la Ley de Ministerios y disminuir su cantidad de 10 a 8 ) : Dr Antonio Trócoli en Interior, Dr Jaime Lucas Lennon en Justicia, Dr Raúl Borrás en Defensa, Dr Bernardo Grinspun en Economía , Dr Aldo Neri en Salud Pública y Acción Social, Dr Dante Caputo en Relaciones Exteriores y Culto, Dr Carlos Alconada Aramburú en Educación y Sr Antonio Mucci en Trabajo y Seguridad Social.

En las Fuerzas Armadas se designó como Jefe de Estado Mayor del Ejército al General de Brigada Jorge Arguindeguy, de la Armada al Contralmirante Ramón Antonio Arosa y en la Fuerza Aérea al Brigadier Mayor Teodoro G. Waldner . En la Policía Federal se designó como Jefe al Comisario General Antonio Di Viteri.

Posteriormente, el 16 de ese mes, Alfonsín puso en funciones al nuevo Jefe del Estado Mayor Conjunto General de Brigada Julio A. Fernández Torres, expresando la decisión – compartida por las FFAA- de prestigiar la actividad conjunta en beneficio de la Defensa Nacional.

El 10 de diciembre asumió el nuevo Presidente constitucional.

Estuvieron presentes varios presidentes latinoamericanos y jefes de gobierno extranjeros y dos ex presidentes argentinos depuestos por golpes de estado: el Dr Arturo Frondizi y la señora María Estela Martínez de Perón.

En la ceremonia, en el Congreso Nacional, expresó el primer magistrado: “Nuestro gobierno no se cansará de ofrecer gestos de reconciliación indispensables desde el punto de vista ético. Sin la conciencia de la unión nacional será imposible la consolidación de la democracia. El país está enfermo de soberbia y no está ausente del recuerdo colectivo la existencia de falsos diálogos que, aún con la buena fe de muchos protagonistas, no sirvieron para recibir idas ajenas y modificar las propias. Y hemos entendido que hay fuerzas poderosas que no quieren la democracia en la Argentina. Sabemos que la reivindicación del gobierno del pueblo, de los derechos del pueblo para elegir y controlar el gobierno de acuerdo con los principios de la Constitución, plantea una lucha por le poder en la que no podemos ni debemos bajar los brazos, una lucha que vamos a dar y en la que vamos a triunfar. Teníamos una meta: la vida, la justicia y la libertad para todos lo que habitan este suelo. Tenemos un método: la democracia para la Argentina. Tenemos un combate: vencer a quienes desde adentro o desde afuera quieren impedir esta democracia. Tenemos una tarea: gobernar para todos los argentinos, sacando al país de la crisis que nos agobia. (Lo resaltado es nuestro)"

Inmediatamente finalizado el acto de asunción en el Congreso de la Nación, el flamante presidente se dirigió junto a su esposa y el vicepresidente Víctor Martínez al histórico Cabildo de la Ciudad de Buenos Aires, donde volvería a hacer uso de la palabra frente a una multitud de ciudadanos que colmaron la Plaza de Mayo.

Comunicado de la Conferencia Episcopal Argentina. (CEA)

El 11 de diciembre , un día después de su distribución a los medios de comunicación social, la Comisión Nacional “Justicia y Paz” organismo dependiente de la Conferencia Episcopal Argentina” (CEA) expresó en un comunicado su pensamiento sobre el momento político. Transcribimos algunos párrafos:

“Los argentinos nos acogemos a la Ley para superar antiguos enconos y dolorosas experiencias; confiamos en que seremos capaces de superar la aguda crisis mediante el afianzamiento de un estilo de convivencia cualitativamente valioso, que nos permita elevar el nivel de vida especialmente para los sectores más postergados y lograr las condiciones necesarias para que todos y cada uno podamos realizar nuestro particular destino humano, en la consecución del bien común”.

… “Es preciso que todos, gobernantes y gobernados - partidos políticos, asociaciones gremiales, instituciones religiosas, culturales y sociales, manifestemos nuestra firme voluntad de reconciliación en la justicia y la amistad social, bases indispensables para alcanzar la paz...”(Lo subrayado es nuestro)

Suprema Corte de Justicia.

El 12 de diciembre el Poder Ejecutivo resolvió nombrar interinamente a los conjueces que se harían cargo de la Corte Suprema de Justicia la Nación ( CSJN ) hasta que los pliegos de los nuevos integrantes de ese alto tribunal de justicia fueran enviados y aprobados por el Senado. Posteriormente y en virtud de la Ley 1285/58 -orgánica de la justicia nacional- los Conjueces eligieron como presidente de la CSJN al Dr Ernesto Jacob Larrain y se estableció el orden para sustituirlo. El gobierno, según los medios de comunicación social de ese entonces, tenía ya previsto proponer al Senado como integrantes permanentes a los doctores: Enrique Petrachi, Genaro Carrió, Carlos Fayt, José Severo Caballero y Augusto Belluscio.

FIN DEL BOLETÍN Nro 84.-

B083- Ultimos meses del gobierno militar

Boletín de fecha 11 de diciembre de 2006

Elecciones nacionales .

El 29 de octubre de 1983 se levantó el “Estado de Sitio” y al día siguiente se realizaron las elecciones para elegir 14.512 cargos, entre ellos los de presidente y vicepresidente de la Nación y los gobernadores de provincias.

Se presentaron los siguientes candidatos para presidente:

Lista 1. Rogelio Frigerio, Movimiento de Integración y Desarrollo.
Lista 2. Italo Luder, Movimiento Justicialista.
Lista 3. Raúl R. Alfonsín, Unión Cívica Radical.
Lista 4. Francisco Estévez Boero, Socialista Popular.
Lista 5. Francisco Cerro, Democristiano.
Lista 6. Oscar Alende, Partido Intransigente.
Lista 7. Abelardo Ramos, Frente de Izquierda Popular.
Lista 13. Luis Zamora, Movimiento al Socialismo.
Lista 14. Gregorio Flores, Partido Obrero.
Lista 18. Alvaro Alsogaray, Unión del Centro Democrático.
Lista 41. Rafael Martínez Raymonda, Alianza Democrática Progresista.
Lista 42. Francisco Manrique, Alianza Federal.

Triunfo de la UCR. Alfonsín gana los comicios.

El día 1ro de noviembre se completó el escrutinio provisorio, que le dio el triunfo a la dupla formada por los abogados Raúl Alfonsín y Víctor Martínez que alcanzaron el 52% de los votos. La UCR tuvo 317 electores contra 259 del Justicialismo.

Había votado el 82 % de la población habilitada para hacerlo.

En cuanto a los diputados nacionales, la UCR obtuvo 129; el PJ : 111; el PI : 3 y otros partidos sumaron en total 11.

Los comicios de nuestro país tuvieron una importante repercusión mundial - especialmente en Europa donde las campañas de derechos humanos efectuadas por las organizaciones e individuos ya detallados, habían obtenido un importante éxito y logrado un aislamiento político del país por parte de los gobiernos europeos social demócratas y progresistas, así como de aquellos que - normalmente por las razones de “jus sanguinis” consideraban a desaparecidos de origen argentino (nacidos acá), como nacionales de sus países, por oposición a nuestra derecho civil que sostiene el “jus soli”.

Influía a favor del nuevo gobierno la difundida afinidad de la UCR y del candidato triunfante con la social democracia europea y los partidos socialistas democráticos o progresistas de ese continente.

Ley de indemnizaciones relacionada con la ley de Pacificación

El 2 de noviembre, el gobierno de facto sancionó y promulgó la Ley 22.962 que dispuso que el Estado indemnizara los daños y perjuicios ocasionados por hechos de naturaleza penal comprendidos en el artículo 1º de la ley 22.924 de amnistía de delitos cometidos con finalidad terrorista o subversiva.

En el mensaje que acompañó la nueva norma legal, se señalaba que mediante este régimen indemnizatorio se procuraba dar cabal cumplimiento a los objetivos de la “ley de pacificación nacional” garantizando los derechos de los damnificados a percibir una indemnización equitativa del Estado, cuya concesión y monto serían determinados por el Poder Ejecutivo Nacional, actuando bajo control del órgano judicial. A continuación se transcriben algunos de sus artículos.

Art. 1º - El Poder Ejecutivo nacional indemnizara los daños y perjuicios causados por los delitos y acciones que sean declarados comprendidos en el art. 1º de la ley 22.924, por resolución firme conforme a los artículos. 9º y 12 de la misma ley.
Art. 2º - De la indemnización se deducirá el subsidio percibido por aplicaci6n de la ley 20.007 (subsidios a las víctimas de hechos terroristas) sancionada por el gobierno de facto del general Lanusse y aplicada, entre otros casos, para indemnizar a las víctimas del atentado a la Embajada de Israel en 1992 por daños materiales y lesiones.
…..
Art. 4º - La relación causal del hecho con los daños sufridos, deberá determinarse sobre la base de los elementos de juicio que obren en la respectiva causa judicial.
La autoridad de aplicación podrá completar tales elementos de juicio con informes de entidades públicas y/o privadas o pericias producidas por organismos oficiales o funcionarios de los mismos, los que deberán producirse dentro del termino de veinte (20) días.
Si de estos informes o pericias o de los antecedentes obrantes en las causas respectivas, resultare acreditado el daño y la relación causal, la prueba admisible se concretará únicamente a la del monto del daño. La autoridad de aplicación procederá conforme a la ley 19.549 y sus modificatorias, respetando lo dispuesto en el art. 5º de la ley 22.924.
……
Art. 6º - La autoridad de aplicación será determinada por el Poder Ejecutivo nacional.
Art. 7º- Los gastos que demande el cumplimiento de esta ley se atenderán con fondos de la Lotería Nacional……
……
Art. 9º - Comuníquese, etc.

Reunión de las “madres de Plaza de Mayo con futuros funcionarios.

El 6 de noviembre se reunieron con los dirigentes del radicalismo en la sede de la Unión Cívica Radical. Hebe de Bonafini, según la prensa escrita, juzgó como muy positiva la reunión. El 23 fueron recibidas por Raúl Alfonsín al que le pidieron, según el diario La Nación del día siguiente “que en 48 horas después de asumir deje en libertad a todos los detenidos-desaparecidos (SIC) y que apoye la formación de comisiones bicamerales en el Congreso para investigar las desapariciones y castigar a los culpables”.

Señaló la activista : “Alfonsín estima que hay detenidos desaparecidos con vida y está decidido a investigar todo lo referente a ello”,y anunció que fue presentado un pedido para que se deroguen las leyes represivas y la de pacificación. El presidente electo les habría asegurado que esta última sería declarada nula en poco tiempo. Además les pidió que siguieran en contacto con las autoridades, nombrando al Dr Walter Ravenna como nexo con la agrupación de referencia.

Presentación del Cónsul General de España.

A mediados de noviembre, el Cónsul General de España Manuel Vidal Tornes, presentó un recurso colectivo de Hábeas Corpus a favor de 27 desaparecidos de nacionalidad española ante el juez federal José Nicasio Dibur. Ésta fue la primera vez que una autoridad oficial de un gobierno extranjero se constituye como parte y firma un recurso colectivo de Hábeas Corpus a favor de desaparecidos. Hasta este momento lo máximo que hizo algún otro representante consular, fue acompañar a los abogados argentinos o familiares en el acto de imponer el recurso.

Disolución de la Junta Militar.

El 24 de noviembre realizó la última reunión la Junta Militar, tras 7 años y 8 meses de gestión en donde se trató entre otros temas los detalles finales de la ceremonia de entrega del poder y la “filtración” a los medios de comunicación del informe sobre Malvinas de la llamada “Comisión Rattembach”. Finalmente se declaró disuelta la Junta y quedó nuevamente como máxima autoridad del Estado, el Presidente de la Nación.

Recordemos que esta última Junta, constituída por el teniente general Cristino Nicolaides, el almirante Rubén Franco y el brigadier general Augusto Hughes sucedió a otras tres formaciones de ese organismo de Estado, desde que el 24 de marzo de 1976, Jorge Rafael Videla, Eduardo Massera y Orlando Agosti, derrocaron el gobierno de María Martínez de Perón. Tras anunciar sus objetivos, esa Junta designó a uno de sus integrantes, el teniente general Videla, como Presidente.

En marzo de 1.981, el almirante Armando Lambruschini, el brigadier general Omar Graffigna y el teniente general Leopoldo Galtieri llevaron a la presidencia de la Nación al teniente general Roberto Viola. Durante ese año el almirante Isaac Anaya reemplazó a Lambruschini y el brigadier general Lami Dozo a Graffigna.

Después de varios meses de inestabilidad en el rumbo del gobierno, en diciembre de ese año, Viola renunció a su cargo y el 22 de diciembre de 1981 Galtieri asumió la primera magistratura.
Luego de la derrota de Malvinas, Galtieri renunció y asumió como Comandante del Ejército Nicolaides, quien nombró al general de división Reynaldo Bignone como presidente de la Nación con la misión de entregar el poder a un gobierno civil surgido de elecciones libres.

Sanción de la Ley de Ministerios.

La nueva Ley sancionada el 8 de diciembre, tenía el Nro 23.023 y en sus considerandos establecía que para su elaboración se habían receptado “las inquietudes aportadas por quienes han de tener las responsabilidades primarias del nuevo gobierno. Se vuelve al sistema de ocho carteras: Interior, Relaciones Exteriores y culto, Defensa, Economía, , Educación , Justicia, Trabajo y Seguridad Social y Salud y Acción Social.

Las tareas del área de presidencia serían atendidas por cinco secretarías. General, Planificación (ex Planeamiento), Inteligencia de Estado, Información Pública y de la Función Pública. Se le da al presidente la potestad de modificar esta orgánica creando nuevas secretarías, fusionando, etc.

En todos los casos en la ley aparecen las funciones que tendrá cada uno de los ministros. También se especifica que el presidente de la Nación , en su condición de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, dispone de todas las atribuciones que actualmente le corresponden a los titulares de cada arma.

FIN DEL BOLETÍN Nro 83.

B082- Gramsci y Marcuse. Influencia intelectual

Boletín de fecha 04-Dic-2006

Por qué nos referimos a estos dos pensadores políticos de izquierda.

Para el marxismo, diversos son los caminos para llegar a la victoria, puede servir el de Lenín, el de Mao Tse Tung, el de la Social Democracia europea, o cualquier otro que le permita tomar el poder. Los dos pensadores que tratamos en este boletín constituyen la esencia de la estrategia comunista actual vigente, luego del fracaso de llegar por medio de las armas. Por ello entendemos que es necesario su conocimiento para, con esa base, interpretar mejor los boletines que vendrán referidos al período que se inicia luego del 10 de diciembre de 1983.

Antonio
Gramsci (1891-1937)

De origen socialista, en 1920 se escindió de su partido con la “fracción comunista” que el 21 de enero de 1921 formó el Partido Comunista Italiano – PCI - como integrante de su “Comité Central”. Viajó a Rusia donde vivió varios años, durante los cuales intimó con Lenín, pudo tratar a Trotsky y Stalin, conoció a quien sería su esposa y pasó a ser el hombre de confianza de la URSS para pergeñar el comunismo en Italia. ( Debe destacarse que en aquella época los partidos comunistas que se creaban en distintos países eran considerados “secciones” del PC de la URSS ). Volvió a su país en 1924 donde fue electo diputado por el PCI y en 1926 fue detenido, acusado de incitación al odio de clases, de instigación a la guerra civil y otros cargos. Dos años después fue condenado a 20 años de cárcel donde murió en 1937.
Gramsci, jamás publicó libro alguno. A partir de 1929, autorizado por sus carceleros escribió más de cincuenta cuadernos que a su muerte se publicarían como “Quaderni del Carcere” y que, si bien, contenían reflexiones sobre temas diversos , su línea de pensamiento la constituía “el papel de los intelectuales en la sociedad” . Para el comunismo italiano, su obra representó la forma de introducir el materialismo histórico en un país de profunda raíz cultural occidental. Es decir, es el teórico de la revolución cultural en occidente. Esos cuadernos fueron publicados en nuestro país en seis volúmenes
( por primera vez en castellano), entre 1948 y 1951.

La filosofía básica del pensador italiano era llegar al poder carcomiendo los pilares de una sociedad. Al contrario de Lenín que pretendía como primer objetivo apoderarse del Estado para desde allí ejecutar el cambio,
Gramsci decía que había que comenzar por la conquista de la mente de la sociedad civil para finalmente, lograr la toma del poder político.

Para
Gramsci, no se debía apuntar a los medios de producción como decía Marx, ni a los medios de poder político como decía Lenín, sino a los medios de comunicación, la cultura y la educación. Para ello era vital el control de los centros de difusión del pensamiento tales como universidades, colegios, prensa, radio, ( hoy, televisión) etc. Sostenía que un poder político que no tuviera una sociedad que le respondiera ideológicamente , estaba girando en el vacío. Si se lograba que la mayoría aceptara la ideología socialista, la toma del poder político sería como recoger una fruta madura. Se trata de una estrategia sin tiempo, donde sus alianzas pueden desorientar, pueden cambiar, pero sus objetivos son invariables: ¡ Suplir los valores sobre los que asienta la sociedad !

Gramsci asignó importancia a ganarse a los intelectuales tradicionales que, aunque no involucrados en la política, influyen en la propagación de las ideas. Decía que la sociedad comienza a resquebrajarse cuando aparecen teólogos, militares, profesores, periodistas, que empiezan a renegar de la sociedad a la cual pertenecen, es decir que traicionan a la misma y aunque no se declaren partidarios de tendencias marxistas, se preparan para la nueva hegemonía que va adquiriendo cuerpo.

El pensador italiano también había prevenido y recomendado las acciones a tomar con aquellos que, al percibir el accionar de los infiltrados y los medios empleados para lograr su objetivo final, reaccionan en consecuencia, tratando de ponerlos en evidencia.

Gramsci recomendó acallarlos por medio de los órganos de difusión cultural y astutamente, denigrarlos y ridiculizarlos, haciendo mofa de sus dichos y calificándolos de retardatarios, hombres de las cavernas, fascistas y otros epítetos que a diario apreciamos en nuestros medios de comunicación.

A pesar de su manifiesto anticlericalismo,
Gramsci creía que la Iglesia, junto con la Educación, constituía una de las dos instituciones culturales superiores de un país, desde que conformaban el “sentido común de la sociedad”, esto es el sentido valorativo de ella (lo que está bien y lo que está mal ).

Estaba convencido que todo progreso en el orden científico implicaba un retroceso en el campo de la fe, de allí su rechazo absoluto al sentido de trascendencia y su concepción de la inutilidad de las religiones, a las que consideraba utópicas.

Pregonaba un “materialismo” basado en el deseo de encontrar en esta tierra y no en otro lugar el sentido de la vida, rechazando categóricamente el “más allá” u otra vida religiosa. Es decir, el “materialismo” como sinónimo de antiespiritualismo. Esta concepción de repudiar el espiritualismo o a la cosmovisión religiosa de la existencia, se denomina “inmanencia” en contraposición a la “trascendencia”.

Gramsci consideraba particularmente al catolicismo como su peor enemigo convencido que mientras prevaleciera, no habría perspectiva de éxito para el marxismo. Por tal causa, delineó algunas pautas que apoyaban su estrategia contrarreligiosa dentro de su intención general de suplir los valores sobre los que se asienta la sociedad.

Apoyar el “modernismo, que puede operar la destrucción de la Iglesia al intelectualizar la fe, estableciendo así una brecha insalvable entre el clero y el pueblo que facilitaría la prédica marxista.
Favorecer la decadencia religiosa, influyendo sobre los sacerdotes para inclinarlos a subestimar lo trascendente reemplazándolo por acción social .

A poco que se analice el deterioro progresivo que vienen sufriendo los valores de nuestra cultura y el cambio de “modelos” que nos proponen utilizando los medios de comunicación social – gran parte en manos de inescrupulosos y de marxistas - se verá la influencia de la metodología de Gramsci utilizada a partir de la educación, por personeros del Estado.

Herbert
Marcuse . “Hacer el amor y no la guerra”. (1898-1979)
«Para qué queremos una revolución si no conseguimos un hombre nuevo? Jamás lo he entendido. ¿Para qué? Naturalmente para lograr un hombre nuevo. Éste es el sentido de la revolución, tal como lo veía Marx, no la revolución burguesa»
A comienzos de 1820, surgió en Frankfurt (Alemania) un instituto de investigación social dirigido inicialmente por Mark Horkehein, que luego se llamó “Escuela de Frankfurt” cuyos principales representantes fueron : el crítico musical Theodor Adorno, el politólogo Walter Benjamín , el psicólogo Erich Fromm y el filósofo Herbert Marcuse. Esta escuela comenzó a estudiar el marxismo, no desde su óptica político-económica sino desde lo simbólico, lo psicológico y la social.

En 1933, debido a los acontecimientos europeos y la persecución nazi, los principales dirigentes de esta escuela emigraron, asentándose en la Universidad de Columbia en los EEUU donde desarrollaron y difundieron la denominada “Teoría Crítica” que estaba dirigida hacia la sociedad occidental capitalista a la que declaraban oprimida por la mentalidad “Judeo/Cristiana”.

Según su concepto, esa opresión se ejercía a través de la manipulación de los medios de comunicación social, con el objeto de imponer en las personas de la sociedad norteamericana una cultura de “aberraciones sociales”. Aclaramos que dentro de esa calificación, Marcuse incluía instituciones tales como : la familia, la autoridad, el patriotismo, la moral sexual, la lealtad, la tradición, etc.

La “Teoría Critica” asigna a la cultura de la civilización occidental el cometer toda clase de genocidios contra el resto de las culturas (el mito rousseauniano del buen salvaje, “el hombre nace bueno y la sociedad lo pervierte” ). Según esa concepción, nuestra civilización es represora de las minorías étnicas, los homosexuales, los consumidores de drogas, las mujeres, los transexuales etc. y de fomentar, por añadidura todas las “conductas fascistas”

Así como el marxismo clásico culpó a las clases capitalistas, Marcuse criminalizó a la clase media por las mismas conductas de la clase capitalista. Su idea fue convencer que los que crecían en familias tradicionales eran “nazis potenciales” al igual que los practicantes de religiones tradicionales.

Pero quizás, el hito más importante de este filósofo ha sido su libro “La Tolerancia Represiva” que muy pronto se convertiría en la lectura de moda entre los estudiantes de los EEUU, cuando ardían los campus universitarios con la violencia desatada de los años 60 contra la guerra de Viet Nam. Su figura venerada entre los más radicalizados por sus discursos llamando a la “rebelión” y a la “deserción”, son iconos de la época. Fue suya la consigna “haz el amor y no la guerra” que inspiró en Europa el “Mayo Francés” en 1969.

En su obra “Eros y Civilización” reinterpretó a Freud en cuanto a las causas de la represión social y sexual. Así se convirtió en el máximo abanderado de la revolución sexual, sumando a la teoría marxista, que la revolución debía partir del “erotismo sin límite alguno” que era el derecho a la “felicidad total” a través de los sentidos. Su enseñanza definitiva era romper con todo lo hasta aquí alcanzado por la cultura Judeo/Cristiana, de ahí la consigna “prohibido prohibir” que muchos vieron en las paredes de París en el “mayo francés” y que también se reprodujeron en el “cordobazo”.

Resulta inexplicable para el observador común el hecho que Marcuse haya tratado de socabar y destruir los pilares de la sociedad que lo socorrió del peligro nazi y le brindó asilo, precisamente por adhesión a esos valores que él consideraba “aberrantes”.

Este marxismo cultural, psicológico y comunicacional tuvo y aún tiene, amplia repercusión en los ámbitos universitarios y artísticos de la Argentina. Actualmente la “Fundación Walter Benjamín” es la representante en Buenos Aires, de este pensamiento, entre su Comité Consultivo se destacan Eva Giberti (madre del soldado Invernizzi entregador del Comando del Sanidad. (Ver Boletín N° 20 ) Héctor Schmucler conocido marxista e Ismar de Oliveira, de la Universidad de San Pablo y teórico del “Foro de San Pablo” que sostiene las nuevas formas de lucha para tomar el poder en latinoamérica, estrategia elaborada por Fidel Castro, Lula y otros dirigentes comunistas luego de la caída del muro de Berlín que marcó el fracaso mundial del marxismo leninismo ( más conocido como comunismo).

El menoscabo de la “propiedad privada” cambiada por el concepto comunista de “propiedad social”; la intervención estatal en asuntos estrictamente familiares y privados basada en el supuesto “estado de bienestar”; la alteración del código moral transmitido al Occidente por generaciones, reemplazado por lo que se denomina “políticamente correcto” como despenalizar el aborto, liberar el consumo de drogas, tolerar las conductas más disolutas, desviadas y descarriadas , el copamiento de los medios de comunicación social para neutralizar las disidencias al “pensamiento único”; la subversión de los conceptos jurídicos tradicionales; el fomento de la anarquía y el pacifismo a ultranza, fueron conformando lo que actualmente se denomina “Marxismo Cultural”, cuyos máximos referentes e inspiradores fueron H. Marcuse y A. Gramsci.

FIN DEL BOLETÍN Nro 82.

B081- Ley de Pacificación Nacional

Boletín de fecha 28 de noviembre de 2006

Ley Nro 22.924. “Amnistía de delitos cometidos con motivación o finalidad terrorista o subversiva”

El 23 de setiembre de 1983 el Poder Ejecutivo Nacional sancionó la ley 22.924, que extinguía las acciones penales por delitos terroristas o subversivos entre el 25 de mayo de 1973 y el 17 de junio de 1982 e incluía los hechos de naturaleza penal cometidos para prevenir o conjurar aquellas actividades.

La ley excluía de la misma a los integrantes de asociaciones ilícitas que no residieran legal y manifiestamente en el país y también los delitos de subversión económica. ( Art. 6 a 9 de la Ley 20.840).

Transcribimos a continuación algunos artículos:

Art. 1° Declárense extinguidas las acciones penales emergentes de los delitos cometidos con motivación o finalidad terrorista o subversiva, desde el 25 de mayo de 1973 hasta el 17 de junio de 1982. Los beneficios otorgados por esta ley se extienden, asimismo, a todos los hechos de naturaleza penal realizados en ocasión o con motivo del desarrollo de acciones dirigidas a prevenir, conjurar o poner fin a las referidas actividades terroristas o subversivas, cualquiera hubiera sido su naturaleza o el bien jurídico lesionado. Los efectos de esta ley alcanzan a los autores, partícipes, instigadores, cómplices o encubridores y comprende a los delitos comunes conexos y a los delitos militares conexos………

Art. 5° Nadie podrá ser interrogado, investigado, citado a comparecer o requerido de manera alguna por imputaciones o sospechas de haber cometido delitos o participado en las acciones a los que se refiere el Art. 1° de esta ley o por suponer de su parte un conocimiento de ellos, de sus circunstancias, de sus autores, partícipes instigadores, cómplices o encubridores.

Art. 6° Bajo el régimen de la presente ley quedan también extinguidas las acciones civiles emergentes de los delitos y acciones comprendidas en el Art. 1°. Una ley especial determinará un régimen indemnizatorio por parte del Estado.
………

Art. 8° El tribunal ordinario, federal militar u organismo castrense ante el cual se estén sustanciando causas en las que “prima facie”, corresponda aplicar esta ley, las elevarán sin más trámite y dentro de las cuarenta y ocho (48) horas a la Cámara de Apelaciones correspondiente o al Consejo Supremo de las Fuerza Armadas, en su caso. Se entenderá que se encuentran comprendidas en los alcances de la presente ley aquellas causas en trámite o sobreseídas provisionalmente, en las cuales se investiguen hechos cuyos autores aún no hayan sido individualizados y se les atribuya el carácter de integrantes de las Fuerzas Armadas, de seguridad o policiales, o se exprese que los mismos invocaron algunos de estos caracteres.

Lo expresado precedentemente también se aplicará cuando se hubiese alegado la condición de terroristas o manifestado que actuaban con una fuerza aparentemente irresistible.
………

Art. 10° Únicamente se admitirán como pruebas las que figuren agregadas a la causa y los informes oficiales imprescindibles para la calificación de los hechos o conductas juzgados. En dichos informes no se darán otras referencias que las indispensables para la pertinente calificación. Las pruebas reunidas serán apreciadas conforme al sistema de las libres convicciones.

Art. 11° Cuando corresponda otorgar los beneficios de esta ley en causas pendientes, se dictará el sobreseimiento definitivo por extinción de la acción.

Art. 12° Los jueces ordinarios, federales, militares u organismos castrenses ante los que se promuevan denuncias o querellas fundadas en la imputación de los delitos y hechos comprendidos en el Art. 1° las rechazarán sin sustanciación alguna.

Art. 13° La presente ley se aplicará aunque haya mediado prescripción de la acción o de la pena.

Art. 14° En caso de duda, deberá estarse a favor del reconocimiento de los beneficios que establecen las disposiciones precedentes”.
…………

Los fundamentos dados por la “Comisión de Asesoramiento Legislativo” - CAL ( que en el gobierno de facto se encargaba de las funciones del Congreso Nacional) sobre su contenido en la elevación al PEN , decía que la referida ley integraba un conjunto de medidas políticas y normativas tendientes a sentar las bases de la definitiva pacificación del país.

Hacía referencia a que “la reconciliación nacional y la superación de pasadas tragedias son los antecedentes necesarios para la consolidación de la paz, que constituye uno de los objetivos fundamentales del Gobierno Nacional” y más adelante continuaba: “No es sobre las recriminaciones de los sufrimientos mutuamente inferidos y provocados que se ha de reconstruir la unión nacional, sino sobre la voluntad sincera de reconciliación y la búsqueda común de caminos para una armoniosa convivencia, que puede llevar a una nueva etapa de paz y de trabajo, de calma y de progreso. Con el decidido propósito de clausurar esta etapa de desencuentros y violencia, se están sentando las bases de un nuevo ciclo político, bajo el signo de la Constitución”…

Más adelante, el documento de presentación de la ley, seguía diciendo: “Desde 1811 hasta la fecha, la República ha debido recurrir reiteradamente a remedios legales de esta índole”.

“En el origen de cada etapa fundamental han existido previsiones de esta naturaleza, tal como ocurrió en el Acuerdo de San Nicolás (Artículo 13) o el Pacto de San José de Flores (Artículo X) donde se dispuso “un perpetuo olvido de todas las causas que han producido nuestra desunión”. El espíritu de esta ley es, pues, amplio y se suma a una extensa cadena de precedentes nacionales, siendo su sustento normativo el artículo 67, inciso 17 de la Constitución Nacional”… (La Prensa, 24 de setiembre de 1983)

Esta ley denominada peyorativamente “Ley de Autoamnistía” en realidad incluyó a la totalidad de personas que se enfrentaron en el conflicto armado . En primer lugar los terroristas que se beneficiaron por segunda vez en diez años por una ley del perdón ( Los detenidos fueron liberados de inmediato) y las FFAA y de seguridad que , por el contrario, al ser derogada posteriormente la Ley por el gobierno de Alfonsín, no gozaron de ninguno de sus beneficios.

Esta derogación por motivos ideológicos y políticos ha constituido la base de la inestabilidad política y jurídica que llega a nuestros días, sobre la base de la venganza de aquellos que perdieron la guerra interna que habían iniciado para tomar el poder . Esta decisión, atentatoria contra la necesaria pacificación del país después de una guerra interna, ha constituido un magnífico negocio económico para los abogados “defensores de los derechos humanos unilaterales” , los terroristas, los familiares de los terroristas muertos y desaparecidos y las “organizaciones de Derechos Humanos unidireccionales” que se beneficiaron y se benefician con ingentes sumas de dinero sin control ciudadano.

( Pese a expresos requerimientos, nunca se difundieron públicamente y en detalle los pagos de indemnizaciones y las razones particulares de cada caso. Ha sido el “secreto de Estado” mejor guardado en la historia económica-financiera del país . Creemos que cuando se logre acceder a esta información para su investigación, nos encontraremos con numerosas anomalías que configuran actos de corrupción y que deberán tener una respuesta penal sobre los ejecutores y responsables).

Paro nacional por 24 horas.

Fue dispuesto por las dos CGT, la de Azopardo y la de Brasil o CGT-RA y llevado a cabo el día 4 de octubre de 1983, en razón de no haberse llegado a un entendimiento con las autoridades nacionales.

La ausencia de transportes fue casi total, lo que incidió en el ausentismo de las demás actividades que fue muy elevado, por lo que, tanto en la Capital Federal como en el interior, la jornada fue similar a un día feriado. No se produjeron incidentes.

BOLETINES PARA COLECCIONAR

Es una serie informativa sobre acontecimientos de nuestro pasado reciente , destinado principalmente a quienes no los vivieron y para los que los olvidaron .
Su exposición no busca polemizar ni agraviar , sino lograr la concordia a través de la verdad y la equidad en el tratamiento de los dramáticos sucesos vividos en la década del 70 que vienen siendo parcializados y distorsionados mediante una campaña de mentiras y desinformación interesada.